viernes, 8 de octubre de 2010

El Señor M, el Señor P y el Señor C.

Hoy toca una historia. Pero no una historia normal y corriente, sino una historia de celos, guerra, ambición, dinero y odio.

Fachada del museo. Foto IDM
Corría la década de los 30 del siglo XIX en Lockport, un pequeño pueblo cerca de las Cataratas del Niágara en el estado Nueva York. Allí nació el Señor M en el seno de una de las familias más adineradas de Estados Unidos. Con tres años tuvo la mala suerte de perder a su madre, por lo que creció bajo el cuidado de su padre. Algunos textos afirman que éste no ejercía como debiera y que pronto encuentra en el geólogo y Coronel del Ejercito Americano Ezekiel Jewett una figura de autoridad y respeto. Juntos recorrieron los alrededores de Lockport recolectando fósiles y minerales, por lo que el Señor M adquirió gran interés por la historia natural. 

Con 21 años, recibió la herencia que pertenecía a su difunta madre y decidió irse de casa para hacer lo que verdaderamente siempre había querido, estudiar. Pasó primero por la academia Phillips en Andover (Massachusetts) y después por la Universidad de Yale en New Haven (Connecticut), siempre ayudado por su mecenas particular, el Señor P (su tío). Este último también le ayudó en su periplo europeo en el que estudio en Berlín, Heidelberg y Breslau. En 1866 vuelve a Estados Unidos y se convierte en profesor de paleontología de vertebrados de la Universidad de Yale. Este hecho coincide con la generosa aportación económica del Señor P (150.000 dólares) para la construcción del YPM en el mismo campus de Yale. El Señor M se convertiría también en su primer director.

La vida del Señor M parecía tranquila y apacible. Se dedicaba a dar clases y dirigir excavaciones en el estado de Connecticut y Massachusetts. Albergó rápidamente una colección de fósiles de vertebrados tal, que se convirtió en uno de los mejores paleontólogos de la época. Se construyó cerca de su museo una gran casa, por la que según dicen, pasaron los grandes científicos del siglo XIX.

La casa del Señor M por donde pasaron los mejores paleontólogos de su época, y espero que los mejores de la nuestra. Foto IDM
 Pero sus días de tranquilidad y gloria se vieron desdibujados por su gran ego y protagonismo. En la escena aparece el Señor C, profesor de geología de la Universidad de Pensilvania. Éste en los últimos años había tomado una gran fama gracias a sus expectaculares hallazgos, robando titulares al Señor M.  Se  habla de que se conocieron en Alemania y que durante un tiempo fueron grandes amigos. Pero no se sabe por qué, esto cambia y se odian hasta la muerte (el Señor C dijo en su día que no le importaría ver al Señor M atravesado por el cuerno de un dinosaurio tipo Triceratops). Sea lo que fuere  ambos son los grandes protagonistas de la denominada Guerra de los Huesos.

El Señor M tuvo la fortuna de conocer a dos personas muy pintorescas que le mostraron un gran yacimiento, conocido desde entonces con el nombre Como Bluff. Durante varios años, escondieron de tal manera este afloramiento, que cuando publicaban sus hallazgos lo hacían como si fueran fósiles de varios yacimientos distinto y lejanos entre ellos.

El Señor M junto a sus compañeros de excavación. Observar que el material de excavación no ha cambio en estos casi 150 años (no las escopetas, sino el martillo del Señor M)
Como toda guerra tiene que haber un vencedor y un vencido. Muchos libros aseguran que el Señor M ganó por mucho al Señor C. Bajo mi punto de vista ambos perdieron, ya que gran parte de su vida y de sus descubrimientos fueros guiados por la ira y la envidia, y no por la pasión y el conocimiento. Pero lo que fue malo para unos, ha sido bueno para muchos otros, y gracias a esta carrera tan peculiar, todos los paleontólogos hemos salido beneficiados. Entre los hallazgos de ambos están los famosos Allosaurus, Stegosaurus, Apatosaurus, Diplodocus, Triceratops, Camarasaurus, Coelophysis

Supongo que ya a estas alturas todos sabréis quien son los Señores M, P y C. Pero para los despistados, en donde pone M poner Marsh, donde pone P poner Peabody, donde pone YPM poner Yale Peabody Museum y donde pone C poner Cope.

Señor C y M. Como se decía en mi cole: los que se pelean se desean.
Finalmente la historia termina como todas las historias humanas, con la muerte. Cope falleció en 1897 (afirman que era todo un ligón y cogió sífilis). Marsh lo hizo en su casa en 1899. Dicen que a causa de una neumonía, pero yo creo que de aburrimiento por no tener ya a nadie con quien pelear.

Imágenes:
Ignacio Díaz-Martínez 
 http://www.dinosaurdepot.com/history_p1.htm
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/diplodocus/elpepusocdmg/20080817elpdmgrep_5/Tes 

Información sobre alguna de las excavaciones:
http://www.dinosaurdepot.com/history_p1.htm

Por cierto, hace poco Moreno me informaba sobre un trabajo de Benton  en la JVP, en el que valoraba el trabajo de estos dos paleontólogos respecto al porcentaje taxones válidos hoy en día. Si tenéis curiosidad vistad estos links:

http://www.informaworld.com/smpp/content~db=all?content=10.1080/02724634.2010.501462

http://www.nature.com/news/2010/100924/full/news.2010.492.html

3 comentarios:

  1. Yo soy mas del Señor M que del Señor C (que no oigo la COPE, oiga).
    De todos modos al Señor C le agradezco mucho el haber creado "Iguanodontoidea COPE 1869", que mola mas que "Hadrosauriformes
    SERENO 1997".

    ResponderEliminar
  2. Gracias a los dos por los comentarios.

    Yo soy bastante del Señor P. Espero volver en un futuro al museo, que está realmente muy bien.

    Si alguno se sabe alguna curiosidad de esta guerra, que la aporte, que yo estoy muy interesado en saber más de estos temas.

    Un saludo

    ResponderEliminar

¿Qué te cuentas?