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jueves, 25 de julio de 2013

Der Saurier Code



Este documental esta basado en varios artículos que el protagonista (Cajus Diedrich) ha publicado estos últimos años. Han utilizado cómo hilo conductor principalmente este trabajo:


La verdad es que está muy entretenido, aunque solo se ha doblado en alemán y francés. A me me gusta mucho la parte de los tapices algales.

¡Disfrutad!

miércoles, 6 de febrero de 2013

100 años del nacimiento de Mary Leakey

Mary con las huellas, foto de su Fundación
Para todos los amantes de la paleontología el apellido Leakey es motivo de admiración. Para los que no lo conozcan, animo a que buceen por el complejo ciberespacio en busca de entretenidas y emocionantes historias sobre el matrimonio Leakey. Pero lo que os quería contar sólo atañe a la señora de la casa, Mary Leakey. Y es que hoy 6 de febrero hace 100 años de su nacimiento. 

Seguro que wilkipedia, o la página de la Fundación Leakey os pueden dar muchos más datos sobre ella de los que pueda saber yo. Sin embargo, como aprendiz de icnólogo tengo el derecho moral de  hacer un pequeño homenaje a su memoria hoy (si, la pobre señora Mary falleció hace 17 años). Estoy seguro que la mayoría que conoce sus investigaciones me dirá que junto a su marido,  describieron los restos de Proconsul africanus, Australopithecus boisei, Homo habilis y Homo erectus. Pero estoy seguro que mucha gente no conoce su trabajo sobre icnitas. Sí, habéis oído bien, icnitas.


Huellas de Laetoli, Meldrum et al.
En 1976-1977, Mary junto a su marido y su equipo excavó unas icnitas de vertebrados en Tanzania de hace 3,6 millones de años (Plioceno) preservadas en cenizas volcánicas del volcán Sadiman. Éstas, son las famosas "huellas de Laetoli". Cual fue su sorpresa cuando entre icnitas de diplópodos, aves (como la avestruz, la gallina de Guinea, etc), lagomorfos, carnívoros (hienas, vivérridos, félidos, etc), proboscidios (elefantes), giráfidos, suidos, équidos, rinocerontes y bóvidos, encontraron huellas de primates. Y aún es más. Los autores diferenciaron dos tipos de icnitas de primates. Las primeras las asignaron a cercopitécidos o monos del viejo mundo. Estos animales, como por ejemplo los macacos o los babuinos, se caracterizan entre otras muchas cosas por poder estar mucha parte de su tiempo en el suelo (esto es importante para poder dejar huellas ;). Pero quizás lo más llamativo de su descubrimiento, sean las otras huellas de primates que se asignaron a homínidos. En su trabajo hacían mucho hincapié en el hecho de que el patrón de los rastros mostraba que estos homínidos eran bípedos. ¡Y esto era lo verdaderamente fabuloso!. Lo primero, porque se retrasaba un millón de años los datos que se tenían sobre la aparición del bipedismo en homínidos. Y lo segundo, porque se ha demostrado que esta postura ha favorecido la expansión del cerebro dentro de nuestro linaje. ¡Impresionante! Para los más curiosos, contaros que encontraron tres rastros. Dos de ellos se desplazaban en la misma dirección y las huellas de uno de los rastros eran mucho más grandes que las del otro (esto da para imaginar muchas cosas). Hace un par de años, Meldrum et al. (2011) revisaron estas icnitas desde un punto de vista icnotaxonómico. Prepararon unos 3D de las icnitas y las denominaron como Praehominipes laetoliensis, pero eso ya es otra historia.

Fijaros la importancia de Mary Leakey y de estas icnitas, que hoy son imagen de google. Os adjunto una captura. 

Espero haberos transmitido un poco de mi debilidad hacia esta mujer y hacia este estudio. Os paso unas referencias por si queréis enredar.

Referencias:
   Day MH, Wickens EH (1980) Laetoli pliocene hominid footprints and
bipedalism. Nature 286: 385–387.
   Leakey MD, Hay RL (1979) Pliocene footprints in the Laetoli beds at Laetoli,
northern Tanzania. Nature 278: 317–323.
   Leakey MD (1981) Tracks and tools. Philisophical Transactions of the Royal
Society of London 292: 95–102.
   Meldrum, D.J., Lockley M.G., Lucas S.G, Musiba, C. (2011). Ichnotaxonomy of the Laetoli trackways: The earliest hominin footprints. Journal of African Earth Sciences 60,  1–12
   Raichlen, D.A., Gordon, A.D., Harcourt-Smith, W.E.H., Foster, A.D., Hass, Jr., Wm, R.,2010. Laetoli footprints preserve earliest direct evidence of human-like bipedal mechanics. PLoS One 5.
   White TD (1980) Evolutionary implications of pliocene hominid footprints.
Science 208: 175–176.
   White TD, Suwa G (1987) Hominid footprints at Laetoli: Facts and
Interpretations. Am J Phys Anthropol 72: 485–514.

 

domingo, 20 de enero de 2013

¿Diatomeas en un meteorito?

Hace poco mi gran amigo y gran investigador Ome, me mandó un e-mail con el asunto: ¿Diatomeas en un meteorito?

Lo primero que pensé es que era un error de traducción de algún medio de información o algo de algún cracionista. Pero no.

Según el periódico digital RT:
Las diatomeas en cuestión. Foto de J. of Cosmology
 Científicos aseguran que un meteorito hallado en Sri Lanka podría
contener restos de supuestas algas fosilizadas, lo que podría tratarse
de la primera señal de vida extraterrestre.
 
El meteorito, que fue hallado el pasado 29 de diciembre en la
localidad de Araganwila y que ha sido denominado Polonnaruw, parece
estar contaminado por diatomeas fosilizadas, una variedad de alga,
pero con una salvedad: podrían ser de origen extraterrestre.
Si sigues la pista de esta noticia llegas a dos artículos publicados en Journal of Cosmology. 
N.C. Wickramasinghe, J. Wallis, D.H. Wallis & A. Samaranayake. 2013.
FOSSIL DIATOMS IN A NEW CARBONACEOUS METEORITE. Journal of Cosmology,
Vol,21, No,37 published, 10 January 2013
http://journalofcosmology.com/JOC21/PolonnaruwaRRRR.pdf

N.C. Wickramasinghe, J. Wallis, D.H. Wallis, M.K. Wallis, S. Al-Mufti,
J.T. Wickramasinghe, A. Samaranayake & K. Wickramarathne. 2013. ON THE
COMETARY ORIGIN OF THE POLONNARUWA METEORITE. Journal of Cosmology,
Vol,21, No,38 published, 13 January 2013
http://journalofcosmology.com/JOC21/Polonn2.pdf

La verdad que yo no soy especialista en diatomeas, ni en meteoritos, ni mucho menos en extraterrestres, y si queréis, podéis echar un vistazo a los artículos, pero hay algo que me da mala espina. Lo primero es que el meteorito cayó el 29 de diciembre. No ha pasado ni un mes, ¿y ya está publicado?

Igual es la idiosincrasia española, pero yo me imagino esto. Cae meteorito; entérate; encuéntralo; llévalo a la universidad; hazle los análisis; recuperarte del shock de que un meteorito tenga diatomeas; redacta el artículo; haz las figuras; mándalo a la revista; que lo corrijan; que te lo acepten; que salga publicado. ¡En menos de un mes!

Bueno, existe una pequeña trampa. Esa revista no tiene revisores...

Lo que se ha perdido Nature o Science...

viernes, 4 de enero de 2013

¿Impresoras 3D para replicar fósiles?

Acabo de leer este artículo en El País digital y me ha dado mucho que pensar. En él cuentan que por unos 1000 euros te puedes comprar una Impresora 3D con la que puedes replicar un montón de objetos. Incluso hablan de una persona que se paga su Máster haciendo 3D de ecografías.

Esto me hace pensar que si se hace un 3D bueno de un fósil pequeño, su replicado tiene que ser bastante fácil y no tan caro como podría parece. El artículo señala que el precio del kilo de material usado es 20 euros, y unos 10 cm de replica son 4 horas.

Hace un tiempo se trato el tema de replicados a partir de 3D en la web de Aragosaurus. Allí explicaron como se hizo la réplica del Uro de Ariño.


Además hicieron un artículo al respecto.


El uro de Ariño es un cráneo muy grande y que necesitaría una impresora especial y más cara para hacerlo con la técnica que señalan en El País. Pero para fósiles pequeños igual es una buena noticia. 

A todo esto, se me plantean una seria de preguntas. ¿Qué tamaño tiene la impresora? ¿Cómo de grandes pueden ser los fósiles replicados? ¿Se pueden hacer a escala? ¿Qué formatos de 3D admite la impresora? ¿Cuál es la resolución?

Aquí tenéis un ejemplo de parte de Plateosaurus a escala del blog DinosaurPalaeo:


¿Alguno sabe más sobre la impresora 3D?

Os dejo un trozo de ammonites de mi salón en 3D.


Actualización:

Os adjunto la página donde venden la impresora y un video de como funciona. http://cort.as/34gt

martes, 18 de diciembre de 2012

¿Tienen los dinosaurios un origen más antiguo del que se creía?

En una reciente publicación póstuma de Alan Charig encabezada por Sterling Nesbitt (Nesbitt et al., 2012), se re-estudian y analizan los restos fósiles de una especie de edad Anisiana (Triásico Medio), que dada su anatomía, antigüedad y relaciones de parentesco arribadas, posee fuertes implicancias en el origen y diversificación temprana de Dinosauria.

El ejemplar holotipo de la nueva especie Nyasasaurus parringtoni fue originalmente descripto por Charig en su tesis doctoral inédita (1956), identificándolo sólo por su número de colección e interpretándolo como un probable arcosaurio prestosúquido. Publicaciones posteriores se ocuparon de nombrar estos materiales, los cuales lo reinterpretaron como dinosaurio o cercanamente emparentado. Estas publicaciones carecían de consenso en su asignación taxonómica, y su punto débil yacía en la ausencia de una diagnosis adecuada que cumpliera los requisitos del ICZN (Código Internacional de Nomenclatura Zoológica) para la creación de nuevas especies (ver información suplementaria para más detalle de la historia taxonómica; Nesbitt et al., 2012: ESM 1). De modo que en este reciente trabajo, Nyasasaurus parringtoni es creada formalmente.

Los materiales fósiles de esta especie provienen del Miembro Lifua de los estratos de Manda en la Cuenca de Ruhuhu, Tanzania, la cual fue datada como Anisiano tardío (Triásico Medio) sobre la base de asociaciones de vertebrados terrestres (más detalle en Nesbitt et al., 2012). Los dos ejemplares de Nyasasaurus están representados por escasos e incompletos restos del esqueleto, tales como un húmero no completo, tres vértebras sacras y dos presacras en el holotipo; y tres vértebras cervicales y dos dorsales posteriores en el ejemplar referido (Figura 1). A pesar de presentar un esqueleto tan incompleto, posee una combinación de caracteres que permitieron identificar al lagarto del lago Nyasa como un dinosaurio basal, o como el grupo hermano más cercano a Dinosauria (información suplementaria Nesbitt et al., 2012: ESM 1, 4, 5).

 Figura 1. De Nesbitt et al. (2012): Ejemplar holotipo (a–h; NHMUK R6856) y ejemplar referido (i–j; SAM-PK-K10654) de Nyasasaurus parringtoni gen. et sp. nov. Húmero derecho en vistas (a) anterior y (b) posterior. Sección histológica del húmero en (c) corte transversal completo bajo luz transmitida, (d) corte transversal de toda la corteza con Nicoles cruzados, y (e) corte transversal de la porción externa de la corteza con Nicoles cruzados. (f) Sacro reconstruido en vista lateral derecha con el dibujo interpretativo (abajo). (g) Vértebra presacra posterior en vista lateral derecha. (h) Vértebra posterior presacra parcial en vista dorsal. (i) Vértebra cervical anterior en vista lateral con dibujo interpretativo (abajo). (j) Vértebra cervical anterior en vista lateral izquierda con dibujo interpretativo (abajo). Las flechas apuntan anteriormente. Escalas, (a,b,f–j) 1 cm, (c) 4 mm, (d) 1 mm, (e) 500 nm. Dep, depresión; df, fosa profunda; dia, diapófisis; dp, cresta deltopectoral; epi, epipófisis; hs, sección histológica; hyp, hipantro; no, muesca; ns, espina neural; par, parapófisis; pre, prezigapófisis; pz, postzigapófisis; r, cresta; s1–3, número de vértebra sacra; sr1–3, número de costilla sacra; st, estrías.


Entre las técnicas de estudio utilizadas por Nesbitt y sus colaboradores, se incluyen no sólo la observación de su esqueleto, sino también el estudio histológico del húmero (Figura 1; información suplementaria Nesbitt et al., 2012: ESM 1, 2). Sobre la base de estos estudios y del análisis realizado para develar sus relaciones de parentesco, pudieron reconocer en el holotipo dos características presente sólo en los dinosaurios (cresta deltopectoral larga e inclinada lateralmente) y una característica también presente en todos los dinosaurios pero no exclusiva de ellos (presencia de tres vértebras sacras). Asimismo, el ejemplar referido posee en sus vértebras cervicales características compartidas con un grupo dentro de Dinosauria, con los terópodos. Para evaluar las relaciones de parentesco, los investigadores analizaron por separado cada uno de los ejemplares y luego ambos a la vez, obteniendo en los tres casos posiciones cercanas a la base de Dinosauria. Estos resultados permitieron interpretar a Nyasasaurus bien como grupo hermano de los dinosaurios o como el miembro más basal de este taxón. La falta de identificación más precisa respecto a sus relaciones de parentesco, se debe por un lado a la escasa información obtenida de su fragmentario esqueleto, y por otro lado debido a incertidumbres que rodean a otros taxones de dinosaurios cercanos a la base del grupo.

Los registros más antiguos de dinosaurios se hallan en la Formación Ischigualasto (San Juan, Argentina) datada como Carniano Tardío (Triásico Superior bajo), donde fueron reconocidos al menos siete especies de diversos taxones de dinosaurios (Martínez et al., 2011) entre los que se encuentran Herrerasaurus, Pisanosaurus, Chromogisaurus y Panphagia entre otros. Si Nyasasaurus fuera un dinosaurio, indicaría que los miembros de este grupo evolucionaron antes de lo que se había pensado originalmente, de modo que los representantes de la fauna de Ischigualasto no registrarían la explosión inicial de diversificación del Triásico tardío como se interpretaba hasta ahora.

Por otro lado, la edad Anisiana tardía de Nyasasaurus demuestra que los dinosauriformes similares a dinosaurios, o primeros dinosaurios ciertos, eran sólo un componente más de la extensa radiación ocurrida con posterioridad a la extinción masiva de finales del Pérmico.

 Figura 2. De Nesbitt et al. (2012): Posible posición filogenética para Nyasasaurus parringtoni gen.et sp. nov. tanto dentro como grupo hermano de Dinosauria (indicado por las líneas en gris medio), indicando la disminución del linaje fantasmas de Dinosauria. Las barras punteadas representan incertezas. In, Induano; Olen, Olenekiano.

Asimismo, el hallazgo de este nuevo dinosauriforme cobra importancia si consideramos que los silesáuridos son el grupo hermano más cercano a los dinosaurios, cuyo miembro más antiguo es Asilisaurus kongwe, presente en los mismos niveles que Nyasasaurus (Miembro Lifua, Estratos de Manda). La ocurrencia conjunta de los dos taxones sumada a su relación de grupos hermanos, acorta considerablemente la brecha de falta de registro fósil (i.e., linaje fantasma) entre los dinosaurios y su grupo hermano (Figura 2). Es decir, los 10 a 15 millones de años de linaje fantasma que separaban a los primeros dinosaurios ciertos de los silesáuridos, se ven ahora interrumpidos gracias a la aparición de Nyasasaurus (Figura 2), lo que es independiente de su asignación como Dinosauria o como su pariente más cercano.

Finalmente, este hallazgo viene a apoyar la evidencia de los registros sudamericanos de dinosaurios, que sugerían que el origen de este gran clado se produjo en las regiones australes de Pangea.


Bibliografía
Charig, A.J. 1956. New Triassic archosaurs from Tanganyika including Mandasuchus and Teleocrater. PhD dissertation. Cambridge, University of Cambridge.

Martínez, R. N., Sereno, P. C., Alcocer, O. A., Colombi, C. E., Renne, P. R., Montañez, I. P., Currie, B. S. 2011. A basal dinosaur from the dawn of the dinosaur era in southwestern Pangaea. Science, 331: 206–210. (doi:10.1126/science.1198467).

Nesbitt, S. J., Barrett, P. M., Werning, S., Sidor, C. A. y Charig A. J. 2012. The oldest dinosaur? A Middle Triassic dinosauriform from Tanzania. Biology Letters, 9. (doi: 10.1098/rsbl.2012.0949)

AGUSTINA LECUONA (Corresponsal de El Vinosaurio en la Patagonia)

jueves, 29 de noviembre de 2012

Aerotitan sudamericanus, el titán que surcaba los aires sudamericanos

Un reciente hallazgo en suelo argentino, echó luz sobre el primer pterosaurio azhdárquido cierto del Cretácico Superior de América del Sur, el cual fue dado en llamar Aerotitan sudamericanus.

Aerotitan. Dibujo de Gabriel Lio
Los restos fósiles de este ejemplar, hallados en la Patagonia Argentina en sedimentos del Cretácico Superior (Campaniano-Maastrichtiano), está representado sólo por un fragmento de rostro, pero cuya morfología permite asignarlo a un pterodactiloide azhdárquido, ya que ha sido demostrado que tanto la sínfisis rostral como la dentaria son diagnósticas para este grupo. En particular, Aerotitan exhibe uno de los caracteres diagnósticos de Azhdarchidea, un par de forámenes bien desarrollados sobre la superficie palatal del rostro. A fines del cretácico los azhdárquidos estaban representados por algunas especies de gran tamaño, con envergaduras alares de entre 8 y 10 m, tales como Quetzalcoatlus northropi, Hatzegopteryx liaoxiensis o Arambourgiania philadelphiae. En este contexto temporal, el nuevo ejemplar patagónico representaría uno de los pterosaurios más grandes de América del Sur, ya que posee un tamaño similar al de un ejemplar referido a Quetzalcoatlus que posee una envergadura de 5 m, por lo que se estima una dimensión similar para Aerotitan. 

Adicionalmente, esta especie brinda su contribución al escaso registro de pterosaurios argentinos, y en particular al de los sudamericanos para el Cretácico Superior. El primer azhdárquido en ser descripto para esta región fue Nyctosaurus lamegoi (Maastrichtiano de Brasil) representado por un húmero incompleto; posteriormente se describió un ejemplar del Cretácico Temprano de Brasil, pero luego reinterpretado como no-azhdárquido; y finalmente fueron hallados restos de un brazo provenientes del Cretácico Superior bajo (Turoniano-Coniaciano) del sur de Argentina. Estos últimos restos fueron asignados a Azhdarchidae sin justificación alguna, siendo posteriormente reinterpretados como azhdárcoideo indeterminado. De este modo, Aerotitan sudamericanus representa el primer azhdárquido sudamericano cierto para el Cretácico Superior, así como también el registro más austral, aumentando así la escasa lista de pterosaurios de Argentina.

Otros links:
El Dr. Fernando Novas presenta la nueva especie en General Roca: http://www.conicet.gov.ar/aerotitan-sudamericanus-descubren-un-nuevo-pterosaurio-en-patagonia/


Agustina Lecuona (Trelew, Argentina)

viernes, 2 de noviembre de 2012

Jugando al salta salta

Os adjunto una foto de dos animalicos que estaban jugando al salta salta y por desgracia para ellos y suerte para nosotros, se fosilizaron.

Figura 1 de Joyce et al. 2012

Podeís bajaro el artículo aquí:

http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/8/5/846.full

martes, 12 de junio de 2012

CONCIENCIACIÓN + COLABORACIÓN = MUTUO BENEFICIO

Al hilo del post publicado por El Vinosaurio http://elvinosaurio.blogspot.fr/2010/05/h-ace-un-dia-soleado-al-pie-del.html sobre el descubrimiento de un fragmento del cráneo de un mosasaurio en Navarra, por fin ve la luz el artículo que describe dicho material en el Bulletin de la Société Géologique de France:

A skull fragment of the mosasaurid Prognathodon cf. sectorius from the Late Cretaceous of Navarre (Basque-Cantabrian Region). Bardet N, Pereda Suberbiola X, et al. 
Bulletin de la Societe Geologique de France, 2012, v. 183, p. 117-121, doi:10.2113/gssgfbull.183.2.117 


Abstract
In recent years, the discovery of isolated teeth from the Late Cretaceous (Campanian-Maastrichtian) of the Basque-Cantabrian Region, in the north of the Iberian Peninsula, has permitted to recognise at least four different mosasaurid taxa in several sites of Alava and Condado de Treviño: Mosasaurus lemonnieri, Prognathodon solvayi, Platecarpus cf. ictericus and Tylosaurus sp. A new specimen, which consists of a fragment of skull with articulated portions of the maxilla and prefrontal, from the Campanian of Navarre is described here. This material is assigned to Prognathodon cf. sectorius on the basis of dental features. It constitutes the only cranial remain and the most significant mosasaurid fragment known to date in the Iberian Peninula. P. sectorius was previously recorded from the Maastrichtian of New-Jersey and The Netherlands.

Como podéis observar en el citado post, uno de nosotros, Botantz, B., descubrió un fragmento de maxilar y un prefontal de un mosasaurio asignado al taxón Prognathodon cf. sectorius en el Campaniense Superior de Navarra, del cual solo se habían encontrado restos anteriormente en el Maastrichtiense de los Países Bajos y en New Jersey (EE.UU.) 

La importancia del descubrimiento es triple, ya que (i) hasta la fecha, es el material más completo de mosasaurios en España, (ii) amplía el rango estratigráfico de la especie Prognathodon sectorius al Campaniense Superior y (iii) amplía la distribución paleogeográfica de dicha especie.
 
No quisiera pasar la oportunidad que me ofrece Ina en El Vinosaurio para, más allá de la relevancia del descubrimiento, destacar el hecho de que el estudio del material y posterior publicación del artículo que menciono aquí arriba, ha sido posible gracias a la estrecha colaboración entre los “aficionados” a la paleontología y los paleontólogos.

Esta circunstancia debería ser la regla, y no la excepción, entre todos aquellos que amamos la paleontología, sean científicos o no. Los réditos de dicha colaboración son más que constatables, como se puede comprobar en este post.

Un saludo,

Gorka Martín 

Esta noticia ha salido también en la prensa:

jueves, 7 de junio de 2012

Fósiles cámbricos revelan que los primeros equinodermos fueron bilaterales

Figura 1
Los humanos entre otras cosas nos caracterizamos por poseer una simetría bilateral que divide nuestro cuerpo en dos partes iguales. Esta condición es muy primitiva dentro de la evolución de nuestra gran familia, la de los cordados y estaba ya presente en los primeros organismos de este grupo como han revelado fósiles de más de 530 millones de años procedentes de China y Canadá. Ésta, es también la característica de todos los animales bilaterales, entre los que se incluyen todos los vertebrados pero también otros grupos como insectos o erizos de mar (Figura 1).


El desarrollo embrionario de estos últimos, los equinodermos (grupo al que pertenecen las estrellas y erizos de mar actuales), ha intrigado desde hace
Figura 2
décadas por los biólogos porque los adultos de estos animales tienen simetría radial, en muchos casos pentámera.  Esta simetría, que es una de las principales características del grupo está ausente en las larvas que son bilaterales. Sin embargo, una metamorfosis muy compleja de estas larvas conduce hacia el desarrollo de un adulto radial.

Los paleontólogos han buscado desde décadas en las rocas más antiguas del Cámbrico, donde aparecen los primeros equinodermos,  para tratar de dilucidar si los fósiles podían aportar información, y todas las conclusiones eran las mismas, los primeros equinodermos ya eran radiales. Ahora unos nuevos fósiles del Cámbrico español publicados en la revista PlosOne demuestran por primera vez que hace más de 500 millones de años existieron equinodermos bilaterales y que estos representaban el estado más primitivo dentro del grupo (Figura 2). En otras palabras, los antepasados más remotos de las estrellas de mar fueron bilaterales y no radiales como se había pensado hasta ahora.

Los fósiles y su hallazgo 

Los fósiles fueron encontrados en los años 2009 y 2010 en unas excavaciones realizadas en la localidad de Purujosa, dentro del Parque Natural del Moncayo (Provincia de Zaragoza) (Figura 3). Esta excavación fue cofinanciada por la Caja de Ahorros de la Inmaculada y el Gobierno de Aragón. 

Figura 3

Las rocas de esta región son muy importantes porque han proporcionado miles de fósiles muy bien conservados de la época cámbrica. Este periodo de la historia de la tierra se caracteriza porque es el momento en el que la vida compleja empieza a ser diversa en los mares, en lo que se ha llamado la Explosión del Cámbrico. 

Durante aproximadamente dos semanas de trabajo de campo sólo se obtuvieron dos ejemplares de este nuevo fósil bautizado como Ctenoimbricata spinosa, junto a varios cientos de otros invertebrados como trilobites. 

El estudio


Figura 4
A primera vista los fósiles no eran maravillosos (Figura 4) y una gran parte de ellos estaba escondida dentro de la roca por lo que no era accesible para los investigadores. Esta fue la principal razón que promovió el uso de la microtomografía computerizada, una técnica novedosa que permite diseccionar el fósil en 3D sin destruirlo y poder visualizarlo en un ordenador. Dos escáneres 3D, uno para cada ejemplar, fueron realizados en el Natural History Museum de Londres y en la Universidad de Birmingham. Se obtuvieron un total de 1200 radiografías de cada fósil. Posteriormente estas radiografías fueron trabajadas independientemente durante varios meses para poder reconocer cada una de las partes anatómicas de los fósiles. El resultado fueron dos modelos tridimensionales de los fósiles que permiten observar con todo detalle la anatomía de estos animales y poder estudiarlos (Figuras 5, 6).

Anatomía

Figura 5
Ctenoimbricata spinosa, es el nombre que ha recibido este nuevo equinodermo. A primera vista sorprende lo extraño que es este fósil, ya que no se parece a nada que habite actualmente nuestros mares y mucho menos a una estrella de mar. Sin embargo un análisis de su anatomía refleja que se trata de un animal emparentado con los equinodermos (Figura 2). Este animal tenía forma bilateral y seguramente poca capacidad de movimiento ya que carece de apéndices locomotores. Tiene un sistema defensivo compuesto por espinas que le permitió protegerse de los depredadores, similar al de los erizos actuales. Su alimentación era una mezcla entre detritívora y suspensívora captando partículas del suelo marino que eran procesadas en una faringe interna.

Importancia evolutiva

Por primera vez Ctenoimbricata ha permitido reconstruir completamente el árbol evolutivo de los equinodermos y proporciona una visión de cómo eran estos animales poco antes de su origen. Gracias a este hallazgo se ha demostrado que
Figura 6
la simetría radial de las estrellas y los erizos de mar y que tan familiar nos resulta, es una modificación de una simetría bilateral que los primeros equinodermos ya poseían (Figura 1). Esta conclusión cambia radicalmente la visión que se tenía sobre la forma y hábitos alimenticios de los primeros equinodermos y Ctenoimbricata nos permite conocer esta condición.

Autores

Este trabajo ha sido realizado por Samuel Zamora, Andrew Smith e Imran Rahman, los dos primeros del Museo de Historia Natural de Londres, y el tercero de la Universidad de Birmingham. Samuel Zamora  realizó su doctorado en la Universidad de Zaragoza donde comenzó el estudio y se encuentra actualmente en Londres con un contrato del antiguo Ministerio de Educación y Ciencia (MEC). Este estudio se enmarca dentro de un proyecto de investigación del MEC sobre el estudio del Cámbrico.

Referencia

Zamora, Samuel; Smith, Andrew B. & Rahman, Imran A. 2012. Plated Cambrian bilaterians reveal the earliest stages of echinoderm evolution. PlosOne

http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0038296
relaliga.html 

Texto de Samuel Zamora

martes, 22 de mayo de 2012

Neoicnología a 1500 m de profundidad

Navegando por la blogosfera me he encontrado en el blog Paleobiologia del Neogen Medeterrani un vídeo sobre como hacer moldes de madrigueras de bivalvos a 1500 m de profundidad. Os adjunto el vídeo, pero no dejéis de visitar este blog para saber más sobre la técnica y sobre su importancia en el avance de la icnología de invertebrados.



miércoles, 2 de mayo de 2012

Os presentamos a Uvaichnites riojana

Como ya habréis visto en varios periódicos digitales y blogs paleontológicos, se ha descrito un nuevo icnotaxón aviano en el Mioceno inferior de Cenicero (La Rioja). Su nombre, Uvaichnites riojana, está relacionado a que las huellas se encontraron durante las obras de construcción de una bodega en un pueblo de gran tradición vitivinícola.

Desmarcándonos un poco de la información que ha salido ya en internet, vamos a intentar explicaros de una manera distinta lo especial de hallazgo.

Hará unos tres años que se encontraron un montón de lajas con icnitas, en Cenicero. El hallazgo se dió gracias al buen hacer de unos arqueólogos que llevaban el seguimiento para el Gobierno de La Rioja de la obra de la nueva bodega (¡bien!).

Momento de la recogida de las lajas. La camioneta se inclinó peligrosamente...

Las lajas, algunas pesan bastante, se recogieron con ayuda de operarios del ayuntamiento de Cenicero y varios de los firmantes del artículo, y se guardaron para su estudio. Ya en un primer momento se vio que había al menos cuatro tipo de huellas de vertebrados y muchas marcas de invertebrados. Tras la cartografía pertinente y el dibujo de las icnitas, llegó nuestra sorpresa. ¡142 huellas!

Las dos tipos de huellas de ave.
Posteriormente se realizó el análisis en detalle de todas las huellas integrando técnicas de icnología de dinosaurios junto a las que se utilizan en las huellas actuales. El resultado, 72 huellas de aves, 46 de artiodáctilos, 6 de perisodactilos y 18 no identificadas. Este primer estudio se publico en la revista argentina Ameghiniana en 2011. En él se explicaba que las huellas de artiodáctilo se asignaban a Pecoripeda sp. cuyo icnopoyeta podría ser una pécora. Las icnitas de perisodáctilos se atribuyeron a un caballo y se denominaron cf. Hippipeda. Por último las huellas de ave se dividieron en dos grupos. El primero, Gruipeda aff. maxima, con huellas parecidas a las de las cigüeñas, y el segundo, que no se parecía a ninguna huella definida hasta el momento, era similar a las huellas de las grullas. Este último dato nos hizo pensar que podría ser una huella nueva, y que era importante publicar este hallazgo.

Las otras huellas (Díaz-Martínez et al. in press)
Para ello nos pusimos manos a la obra. Buscamos y analizamos escrupulosamente la icnotaxonomía (clasificación) de aves en busca de huellas que se parecieran, y volvimos a ver que no, que ese tipo de huella no estaba descrita. Posteriormente volvimos a consultar libros de huellas actuales, y como ya habíamos observado, eran parecidísimas a las huellas de Grus grus (Grulla común). Esto ocurrió hace un poco más de un año, y un día uno de nosotros volviendo a casa vió unos pájaros en el cielo haciendo gruuuuuuu gruuuuuuu. ¡Coño grullas! Entonces recordó que en el Máster de Zaragoza se visitaba la Laguna de Gallocanta, en dónde en febrero-marzo estas aves paran en su viaje anual para recuperar fuerzas. Ni cortos ni perezosos llamamos a Moreno a ver si se podía hacer una excursión rápida para sacar algunas fotos a las huellas de allí. La fortuna llamó a nuestra puerta y es que Moreno podía ir allí al día siguiente con la asignatura del Máster. Esa misma tarde teníamos un montón de fotos de huellas de grullas, y algunas eran iguales a las icnitas de cenicero. Una de esas fotos aparece en la publicación (gracias More).

Foto de Grulla (M. Moreno-Azanza)
El parecido tan claro con las huellas de grullas nos hizo pensar que el icnopoyeta (animal que las dejó) pudiera tener algún tipo de relación con la grulla común. Tenemos que pensar que hace 20 millones de años las "grullas" podrían ser diferentes, o incluso cabe la posibilidad de que otras aves dejaran huellas parecidas. Buscamos información sobre el Orden Gruiforme y vimos que era un cajón de sastre en donde se habían metido un montón de familias con formas y tamaños muy distintos. Posteriormente analizamos la Familia Gruidae. Observamos que ya había varios géneros de grúidos en Europa en el Mioceno inferior, y que incluso se habían encontrado huesos asignados a Grus. Es por esto, y junto al parecido de nuestras huellas a las de la grulla por lo que propusimos que podrían pertenecer a la Familia Gruidae (podrían). Los restos de aves de esta familia en la Península Ibérica son muy escasos, y si nuestra hipótesis fuera válida, las huellas de Cenicero serían la prueba más antigua de su existencia.

Holotipo de Uvaichnites riojana
Ya por último, y basándonos en todos los datos que acabamos de exponer, decidimos ponerle nombre a la nueva huella. Para ello, y jugando con el lugar donde se encontró, la tradición vitivinícola de la zona, y la maldad de San Saurio, se propuso Uvaichnites riojana (de pura cepa). 

El estudio, previas correcciones por los miembros del artículo, y otras externas (gracias Xabi, Adán y Gastralia) se mandó a la revista inglesa Proceedings of Geologists´ Association. Hasta en eso tuvimos fortuna, fue muy bien valorada.

Bueno, pues ya os hemos contado todos los secretillos de Uvaichnites. Espero que os haya gustado y que para los que no se dediquen activamente a la ciencia, vean cual es aproximadamente la "creación" de un artículo científico.

El equipo de investigación.

Referencias:

Díaz-Martínez, I., Hernández, J.M., García-Fernández, S., Murelaga, X. y Pérez-Lorente, F. (en prensa). Uvaichnites riojana: A new crane-like bird ichnotaxon from the lower Miocene of La Rioja (Ebro Basin, Spain). Proceedings of the Geologists' Association

 Díaz-Martínez, I., García-Fernández, S., Hernández, J.M., Murelaga, X. y Pérez-Lorente, F. 2011. Icnitas de aves y mamíferos del Mioceno temprano de La Rioja (Cuenca del Ebro, España). Ameghiniana 48 (2): 139-153.


Algunos sitios web donde ha salido publicado:
Universidad de La Rioja
Aragosaurus y Aragosaurus blog
Tierra de dinosaurios

Algunos diarios online:
20 minutos
Europapress

In English:
http://www.thinkspain.com/news-spain/21137/25-million-year-old-bird-fossil-found-in-la-rioja

lunes, 16 de enero de 2012

Huellas de humanos junto a dinosaurios again

Os copio la noticia que apareció en el periódico Boliviano online La Razón sobre unas huellas de las que ya habíamos hablado en este blog:

Descartan huellas de humanos en área cretácica

La Razón / Yubert Donoso / Sucre 00:00 / 15 de enero de 2012

¿Convivieron seres humanos y dinosaurios en Bolivia hace 140 millones de años?, la respuesta es negativa y está refrendada en un informe científico sobre las huellas encontradas en el año 2008, en la población chuquisaqueña de Icla. Este tema cobró importancia a raíz de una publicación en internet en la que se difundieron varias fotografías del yacimiento de Icla (Chuquisaca), donde se muestran huellas de dinosaurios tireóforos (cuadrúpedos con placas y espinas en la espalda) junto a tres de sus crías.
Huellas publicadas por Apesteguia y Gallina
En artículos e imágenes publicadas en la red y etiquetadas como “Imagen de huellas de humanos junto a huellas de dinosaurio”, se observan pisadas de supuestos seres humanos junto a las pisadas de dinosaurios. Después de la publicación, la noticia dio vueltas al mundo virtual y el hecho fue calificado de sorprendente y curioso.

La supuesta aparición de pisadas humanas junto a los animales prehistóricos tiene su antecedente en Texas. En el río Paluxi (Estados Unidos) un grupo de estudiosos descubrieron huellas de un acroncantosaurio (carnívoro bípedo de gran tamaño) que pesaba más de dos toneladas y medía 40 metros de largo. Años más tarde, varios pescadores hallaron otras huellas junto a unas que parecían humanas.

Universitarios de Loma Linda (Estados Unidos) se desplazaron al lugar para investigar esta noticia y descubrieron que no se trataba de huellas humanas, sino de marcas que fueron parte de la erosión causadas por aceite y agua. Éstas, al ser fotografiadas daban el efecto de rastros humanos.

La reciente imagen difundida por internet fue tomada en Chuquisaca en noviembre de 2008, en Tunasniyoj (lugar de tunas), a unos 13 kilómetros del municipio de Icla. La Razón dialogó con el autor de la imagen, el arquitecto Omar Medina, quien dijo que tomó la fotografía durante una campaña paleontológica a cargo de los científicos argentinos Sebastián Apesteguía y Pablo Gallina.

En esa ocasión se descubrieron las huellas que ahora circulan en internet y que fueron confundidas con rastros humanos. Científicamente está comprobado que las huellas más grandes pertenecen a un dinosaurio ornitisquio tireóforo, reptil que se caracteriza por tener un conjunto de cuernos filosos en el final de la cola que utilizaba para defenderse.

Según el estudio científico publicado por Apesteguía y Gallina en la Academia Brasileña de Ciencias, bajo el título: Tunasniyoj, dinosaur tracksite from the Jurassic-Cretaceous  boundary of Bolivia (Tunasniyoj, sitio de huellas de dinosaurio del límite Jurásico-Cretácico de Bolivia), esos rastros pertenecen a una especie juvenil del tireóforo; es decir, que la madre caminaba junto con tres de sus crías.

Con este informe se desvirtúa que las huellas de Icla pertenezcan a seres humanos. En todo caso, son rastros de  animales prehistóricos.

Reservas. Icla es un yacimiento paleontológico único en el mundo y está ubicado a unos 120 kilómetros de Sucre, sobre la carretera a Tarabuco. Su antigüedad data de 140 millones de años, cuando Sudamérica formaba parte de un gran desierto prehistórico denominado Botucatú.

De acuerdo con el informe científico final elaborado por los dos especialistas argentinos, este reservorio es considerado único porque define el límite entre el periodo del jurásico con el cretácico en Bolivia. Además, se constituye en el yacimiento más antiguo del país y el segundo de América del Sur. En esta localidad se encontraron tres tipos de rastros. El primero pertenece a grandes dinosaurios terópodos de pie ancho (carnívoros, bípedos). En el segundo existen huellas de anquilosaurios (herbívoros acorazados), consideradas las más antiguas del hemisferio del sur.

El tercer grupo corresponde a los tireóforos que se desplazaban en manadas y en particular de Icla. Se evidenció que caminaban dos adultos y tres juveniles. Esta zona de Chuquisaca tiene un clima cálido y hay exuberantes paisajes con palmeras de gran tamaño. Además, la región se riega con aguas del río Pilcomayo. El yacimiento paleontológico tiene una extensión de aproximadamente 40 kilómetros de longitud y 10 de ancho.

Sin embargo, en la época en la que vivieron los dinosaurios, hace 140 millones de años, la región se caracterizaba por tener amplios lugares desérticos arenosos con dunas. En otras palabras, la zona de Icla habría sido entre fines del Jurásico y principios del Cretácico un extenso desierto.

Más información:

Artículo científico:

jueves, 15 de diciembre de 2011

¡Bienvenido Boutakioutichnium atlasicus!

Acaba de salir publicado en la revista americana PLoS ONE un artículo en que se define un nuevo ichnogénero e icnoespecie de huella terópoda en el Jurásico Superior de Marruecos: Boutakioutichnium atlasicus. 


Esta nueva icnita se le ha dedicado al Profesor Mohamed Boutakiout por su trabajo en la protección y desarrollo de la zona del M´Goum, y a las montañas del Atlas, de donde viene el hallazgo. El trabajo ha sido realizado por el Dr. Jaouad Nouri de la Universidad de Rabat, y el Dr. Félix Pérez-Lorente e Ignacio Díaz-Martínez de la Universidad de La Rioja/Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja.

Holotipo
Boutakioutichnium es una icnita tetradáctila que se singulariza principalmente por la marca del dedo I. Esta impresión es igual de grande que la del dedo II, y se origina en la parte trasera del dedo IV. Ambas caracterísiticas se repiten en más de 100 huellas en 15 rastros diferentes y las hacen diferente al resto huellas encontradas hasta ahora en el mundo. Además el hallazgo de Boutakioutichnium ha permitido discutir la clasificación de las icnitas tetradáctilas, sugiriendo que los icnogéneros definidos con icnitas que no sean estampas como Tyrannosauripus, Eutynichnium, Bueckeburgichnus, etc. no deberían ser válidos, y sólo se deberían mantener aquellos que muestren que la huella es la representación fiel del pie (Saurexallopus, Boutakioutichnium, etc.).

Otro punto importante en este estudio es la asignación de la huella a un icnopoyeta (dinosaurio que dejó la huella). La mayoría de los dinosaurios terópodos tiene un metatarsiano I residual unido al metatarsiano II en la parte media de su diáfisis en la zona medial.  Sin embargo el tamaño de la impresión del dedo I de Boutakioutichnium sugiere que tanto el metatarsiano como las falanges tendrían que ser robustos y funcionales. Actualmente sólo los terópodos primitivos y los Thrizinosauridos poseen esta característica. Sin embargo ninguno de ellos posee la parte distal del metatarsiano I situado en la parte trasera del dedo IV, ni se han encontrado restos en el Jurásico Superior en África. Por lo tanto la afinidad del autor de Boutakioutichnium atlasicus es desconocida.

El A.M.E. trabajando en un yacimiento de Iouaridène
Este artículo además sintetiza parte del trabajo que lleva realizando el equipo de la Universidad de Rabat y de la Universidad de La Rioja/Fundación Patriomonio Paleontológico de La Rioja en la zona del sinclinal de Iouaridène (provincia de Azilal, Marruecos) desde hace casi 10 años. En este tiempo se han publicado numerosos artículos sobre las huellas de dinosaurio del lugar (podéis ver las referencias en la bibliografía del trabajo de Boutakioutichnium) y se han organizado varios Cursos de Verano para la restauración de varios yacimientos del lugar.

Os podéis descargar el trabajo aquí.

lunes, 6 de junio de 2011

Zarafasaura, un nuevo plesiosaurio de Marruecos


Recientemente, un equipo formado por paleontólogos y geólogos de París, Bilbao, Khouribga y Rabat ha publicado en la revista Gondwana Research un trabajo sobre un nuevo género y especie de plesiosaurio elasmosaurio. El nuevo taxón Zarafasaura oceanis está basado en material craneal y mandibular descubierto en los fostatos del Cretácico Superior de la región de Khouribga (o Juribga), en Marruecos.

La referencia es:

Vincent P., Bardet N., Pereda Suberbiola X., Bouya B., Amaghzaz M. & Meslouh S. (2011). Zarafasaura oceanis, a new elasmosaurid (Reptilia: Sauropterygia) from the Maastrichtian Phosphates of Morocco and the palaeobiogeography of latest Cretaceous plesiosaurs. Gondwana Research, 19(4):1062-1073.


Hemos entrevistado a Peggy Vincent y Nathalie Bardet, las dos primeras firmantes del artículo y especialistas en plesiosaurios, sobre la importancia de este descubrimiento.


Figura 2. Peggy Vincent y Nathalie Bardet durante una prospección paleontológica en los fosfatos de Marruecos.
En el artículo afirmáis que en África se han encontrado pocos plesiosaurios en comparación con otros continentes ¿es una cuestión de preservación o de hábitat?

En realidad, se trata de un sesgo. Durante el Mesozoico, el nivel de los océanos estaba más alto que en la actualidad, y una gran parte de África –al igual que ocurría en otros continentes– estaba cubierta por mares pocos profundos. Puede pensarse que esos medios eran propicios para el desarrollo de una vida marina abundante y diversificada, incluyendo grandes predadores como los plesiosaurios. No obstante, hay que tener en cuenta que los estudios sobre la geología sedimentaria en África son más recientes que en Europa o Norteamérica. En estos continentes, se conocen más yacimientos y desde hace más tiempo porque su descubrimiento está ligado a las explotaciones mineras y al desarrollo de infraestructuras relativas a la Revolución Industrial europea, y la conquista del oeste norteamericano. Desde la época colonial, el número de explotaciones mineras y de estudios científicos en el continente africano ha ido en aumento, lo que debería conducir al descubrimiento de nuevos ejemplares fósiles de vertebrados de gran interés científico. Les fosfatos de Marruecos son un buen ejemplo de ello.

En Marruecos se había definido previamente Plesiosaurus mauritanicus Arambourg, 1952 ¿Por qué es un nomen dubium?

Se habla de nomen dubium cuando la identidad taxonómica de una especie no puede basarse en el holotipo (o ejemplar de referencia) debido a que tal espécimen tipo no es diagnóstico.

El paleontólogo Camille Arambourg definió Plesiosaurus mauritanicus en 1952 a partir de restos fragmentarios de plesiosaurio descubiertos en los fosfatos maastrichtienses de Marruecos. Se trata de dientes y vértebras procedentes de dos yacimientos distintos. Los dientes y vértebras de Plesiosauria no suelen presentar caracteres diagnósticos que permitan asignarlos a taxones de rango infrafamilar. Lo que significa que los dientes y las vértebras de un género y especie determinado tienen una morfología muy similar a la de otros géneros y especies. La morfología del material tipo de Plesiosaurus mauritanicus no permite distinguirlo de otras especies de plesiosaurios, por lo que es más prudente considerar que se trata de un nomem dubium.

Habéis definido un nuevo elasmosáurido, Zarafasaura oceanis ¿qué caracteres taxonómicos son diagnósticos en este plesiosaurio? ¿Por qué ese nombre?

Zarafasaura oceanis ha sido definido únicamente a partir de restos craneales, ya que no conocemos por el momento su anatomía postcraneal. Los caracteres craneales que presenta Zarafasaura son muy diferentes de los observados en otros plesiosaurios elasmosaurios. Posee huesos escamosos muy finos y desarrollados que se extienden hacia delante entre las dos fosas temporales. Además, Zarafasaura presenta dos cavidades palatinas que se añaden a las cavidades interpterigoideas posteriores que son típicas de los plesiosaurios.

Zafarah significa jirafa en árabe (es igualmente el nombre en latín de la jirafa actual). Teniendo en cuenta que los elasmosaurios poseían un cuello muy largo, nos ha parecido que era un nombre adecuado para definir a este plesiosaurio. El nombre específico es oceanis, que hace referencia al medio de vida del animal. Así pues, se trata del “reptil-jirafa del océano”. 

Figura 1. Cráneo del elasmosaurio Zarafasaura oceanis y mapa paleobiogeográfico de finales del Cretácico. Las estrellas indican los yacimientos maastrichtienses que han proporcionado restos fósiles de plesiosaurios
Por lo que decís, los plesiosaurios en el Maastrichtiense se seguían diversificando y tenían una distribución cosmopolita. ¿Este hecho apoya al impacto meteorítico como el principal causante del la extinción masiva del límite K/T?

Hay que ser prudentes cuando hablamos de los efectos bióticos ligados al impacto meteorítico del límite Cretácico-Paleógeno. En efecto, desde un punto de vista biocronológico no se conoce con precisión cuál fue la respuesta de los plesiosaurios y otros reptiles marinos a los acontecimientos finicretácicos. En el trabajo publicado en Gondwana Research, ponemos de manifiesto que los plesiosaurios parecen ser un grupo bien diversificado y cosmopolita hasta finales del Cretácico, por lo que su extinción encaja mejor con un escenario súbito que gradual, al igual que ocurrió con los mosasaurios. No sabemos cuál fue la causa o causas de su extinción, aunque podría ser como consecuencia más o menos directa de cambios ambientales mayores debidos al impacto de un meteorito contra la Tierra (sin olvidar que a finales del Cretácico también se produjeron gigantescas erupciones volcánicas). Estos acontecimientos provocaron una rápida degradación de las condiciones medioambientales a nivel planetario. Sin embargo, debemos de tener en cuenta que las dataciones de los fósiles de plesiosaurios del Cretácico terminal son relativamente poco precisas. Antes de poder explicar de manera detallada lo que ocurrió con los plesiosaurios, es necesario conocer con mayor detalle el momento preciso de su extinción. 

¡¡¡Muchas gracias por por vuestras respuestas y enhorabuena!!! 

San Dino y San Saurio para El Vinosaurio


Figura 1. extraída del artículo
Figura 2. propiedad de Peggy Vincent y Nathalie Bardet